Playa de la Malvarrosa.
Desde la seguridad luminosa de mi sombrilla amarilla observo a los bañistas y caminantes avanzar por la orilla como personajes de una historia ralentizada. La brisa fresca, la sombra protectora y el rumor de las olas hacen que el tiempo se deslice despacio, con una suavidad que invita a quedarse. En esa calma suspendida, el mundo exterior se convierte en una coreografía sosegada.
Una escena que invita a detenerse y dejarse envolver por la luz y la calma del momento.
Importante: Esta obra forma parte de la exposición en el Aeropuerto de Valencia hasta el 8 de julio. Mientras dure la exposición estará excluida del sistema de ventas,
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